Pasando siempre por el mismo pasillo a oscuras, buscando palpar una seguridad que ni encuentro en mí ni en los demás, autoconfianza o autoestima, el confiar en ti y saber que va a salir bien o pensar que vales para algo, no que eres uno más, y que solo te valorarán cuando estés muerto, que no solo hay todos dirán lo bueno que eras y que no mereciste todo lo que te pasó. Por la seguridad que me falta y por mis ganas de ser alguien, de encontrar a alguien qué.
Sigo buscando ganas, el no levantarme todos los días y sentir que soy un perdedor, que lo intento pero no me recupero, que busco puntos de apoyo pero me dejan caer o aceleran la caída... Por eso ya no cuento conmigo, me doy por perdido y simplemente me dejo arrastrar, como una carta en una botella, que no sabe a donde va, pero tiene la certeza de que llegará a dónde tiene y con quién tiene que llegar.
En nada. En nada me ahogo. La inestabilidad es rutina y mis pensamiemtos suelen ganarme la partida, y ya no siento nada al perder... Todo me produce vacío, como un bote roto, cada día que pasa tengo menos esperanza por arreglarme.
Desequilibrio, ese miedo que te provoca la caída que intentas evitar aún a sabiendas de que no puedes mantenerte firme,y de que a la.mínima que falles te darán el empujón
Porque nunca jugar me salió tan caro.
Siempre me parezco poco, sé que no voy a cumplir conmigo ni con los demás, que siempre seré un segundón y que me quedaré por los restos siendo una marioneta, pero eso soy yo y no puedo renunciar a ello.
domingo, 5 de mayo de 2013
jueves, 31 de enero de 2013
trazos sueltos.
Todo oscuro, todo roto, o por romperse, da igual, hoy acabo con todo, es el día, no pienso seguir aguantando esta mierda ni un minuto más, ni quiero ni puedo, la angustia me come, escala de grises como rutina, "haciendo de este abismo una costumbre" cayendo como siempre. Y por dentro te desangras, pidiendo a gritos con la mirada que alguien te haga un torniquete o que corte por lo sano. Me pido cambiar, ser otro o renacer y morir en el intento. Los buenos momentos quedaron atrás, ahora los recuerdas con nostalgia, aunque te hacen un poco feliz, o hacen ese amago, algo así como el sabor amargo del café con azúcar. Sin nada que te motive, un impulso que no acaba llegando y solo te desilusiona, hundiéndote cada vez un poco más, y cada vez tienes menos de levantarte, de continuar. Derrota tras derrota, y es que ya pesa, como Septiembre, el caer del verano, la vuelta a la rutina mientras la llenas de absurdos propósitos de hacer las cosas cuando toca, de no fallarte, aunque en el fondo sabes que no cumplirás. Los días son bucles, la cara larga una costumbre, buscando vías de escape, de evasión, lo único que consigues es encerrarte en ti, cada vez más, encerrándote y autodestruyéndote.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)