jueves, 31 de enero de 2013
trazos sueltos.
Todo oscuro, todo roto, o por romperse, da igual, hoy acabo con todo, es el día, no pienso seguir aguantando esta mierda ni un minuto más, ni quiero ni puedo, la angustia me come, escala de grises como rutina, "haciendo de este abismo una costumbre" cayendo como siempre. Y por dentro te desangras, pidiendo a gritos con la mirada que alguien te haga un torniquete o que corte por lo sano. Me pido cambiar, ser otro o renacer y morir en el intento. Los buenos momentos quedaron atrás, ahora los recuerdas con nostalgia, aunque te hacen un poco feliz, o hacen ese amago, algo así como el sabor amargo del café con azúcar. Sin nada que te motive, un impulso que no acaba llegando y solo te desilusiona, hundiéndote cada vez un poco más, y cada vez tienes menos de levantarte, de continuar. Derrota tras derrota, y es que ya pesa, como Septiembre, el caer del verano, la vuelta a la rutina mientras la llenas de absurdos propósitos de hacer las cosas cuando toca, de no fallarte, aunque en el fondo sabes que no cumplirás. Los días son bucles, la cara larga una costumbre, buscando vías de escape, de evasión, lo único que consigues es encerrarte en ti, cada vez más, encerrándote y autodestruyéndote.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)