A tientas, con el alma rota, indeciso, distintos caminos, acabas escogiendo el incorrecto, el que te llevará a tu Génesis, a tu ruina. Ardes por dentro, te destruyes, traicionado por ti mismo, te fallaste y no hay vuelta atrás. Los recuerdos se quedan en ti, por mucho que quieras que se desvanezcan o que vuelvan, que te recompongan o que te rompan, pero no que te vayan consumiendo lentamente, haciéndote ser un imple esbozo de lo que fuiste, borrándote, eliminándote, como si fueras un puto dibujo animado.
Pierdes la fe en que el futuro vuelva a ser como el pasado y vas deshaciéndote por ello, y no, no consigues acpetarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario