domingo, 15 de julio de 2012

inevitable.

Vives o sufres, sonríes o te rompes, tratas de olvidar todo, de deshacerte del lastre de los recuerdos, que suman peso a tus 21 gramos mientras a ti te consumen.
Te deshaces en cenizas, roto por el dolor, confiando en que algún día renacerás, volverás a ser tú, volverán aquellos días que dejaste atrás, pero el tiempo pasa y se va llevando tus esperanzas y tus ganas de continuar, simplemente quieres salir, olvidarlo todo y volver a la inocencia de cuando eras pequeño, cuando la felicidad era real y no un compromiso.
Respiras por inercia, sobrevives por compromiso, por promesas a ti mismo, de ver como eras antes, de recuperarte, volver del abismo de una pieza. Vives a desgana, sonríes por compromiso y te hundes por inercia, como si el dolor tuviera cierto magnetismo, y cuando intentas salir es tarde, estás atrapado.
Te has perdido, te has dejado a merced de los recuerdos y eso es lo que te ha roto. Chico, estás en quiebra.

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