Grito desgarrándome, fulminándome, un rayo de felicidad me impacta, el efecto se va en la milésima que te impacta, mientras llueve, deshaciéndome en la lejanía como humo, tratando de mantenerme, de ser algo, de estar.
Siempre has estado así, más o menos jodido, pero te acostumbras, crees que no pasa nada por seguir así, pero en tu interior los sentimientos se agolpan, sin salida, hasta que abres la veda y salen todos en tromba, sin saber que sentir, con la voz rota, las pupilas humedeciéndose y el alma desgastándose, intento disipar entre la niebla mi éxodo, mi luz perdida, mi guía. Ahora todo se reduce a esta ruina, columnas de lo que se me vino encima y me atrapó, sepultado entre escombros en mitad de la nada.
Respirando por inercia, viviendo por si algún día salgo de esto, esperando que el tiempo me libere.
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